3.2.1. Proceso de Retención y Fidelización de Clientes

Para retener y fidelizar a tus clientes, necesitas mucho más que ofrecer un buen servicio o tener un producto de calidad.

La fidelización se consigue a través del conocimiento mutuo, de la personalización del trato y de la calidad del servicio.

Será necesario diseñar un plan de fidelización para analizar a los clientes y programar las estrategias más adecuadas para cada uno.

Este plan debe constar de las siguientes fases:

a) Conocer a sus clientes:

Conocer en profundidad a tus clientes te ayudará a seleccionar las tácticas más rentables y eficientes, y a no perder tiempo ni dinero en estrategias poco productivas.

Necesitas analizar a los diferentes segmentos de mercado a los que ofreces tus servicios, para conocer sus características generales, como:

  • Edad promedio
  • Sexo
  • Situación laboral
  • Situación económica
  • Nivel de estudios
  • Necesidades
  • Gustos

Cuanta más información obtengas de tus clientes mejor les conocerás y podrás diseñar estrategias de marketing generales más específicas y productivas.

Para ello es importante contar con una buena base de datos en la que aparezcan reflejados todos los datos sobre tus clientes y las compras realizadas por cada uno de ellos a lo largo del tiempo.

b) Identificar y conocer a los clientes más rentables y leales:

No todos los clientes son iguales:

  • Algunos acuden con más frecuencia
  • Otros compran un mayor número de productos
  • Otros compran menos pero se dejan más dinero.

Por eso, es importante que identifiques a sus mejores clientes, a aquellos que necesita conservar, sí o sí, por su lealtad y rentabilidad.

Con la ayuda de la base de datos será muy fácil identificar qué clientes son los más asiduos y rentables y analizar sus características, sus gustos y sus necesidades para establecer estrategias personalizadas para cada uno de ellos.

c) Diseñar las estrategias de retención y fidelización:

Estas estrategias deben ir encaminadas a conseguir que el cliente se sienta único, especial y valorado.

Si desea que repitan y no se marchen a la competencia, su meta tiene que ir más allá. Debe ser original y diseñar estrategias que puedan sorprender a sus clientes y superen sus expectativas.

Algunas de las estrategias de retención más habituales, que aún funcionan, son:

  • Las promociones de 2×1; 3×2 y similares.
  • Descuentos por pronto pago.
  • Descuentos por volumen.
  • Cupones descuento.
  • Por consumir determinados productos, otro de regalo o conseguir un descuento o vale.
  • Premiar a aquellos que traigan nuevos clientes, con productos, descuentos, dinero, etc., tanto para el cliente asiduo como para el nuevo cliente.
  • Muestras publicitarias.
  • Ofertas y promociones exclusivas.
  • Promociones y descuentos durante un periodo de tiempo limitado.
  • Participación en concursos y sorteos.
  • Tarjetas, premios y privilegios de fidelidad.

d) Seguimiento y control:

Por último, todo plan necesita ser evaluado de manera continua para comprobar si se están obteniendo los resultados esperados y conocer la opinión y el grado de satisfacción de los clientes.

En este sentido puede resultar conveniente valerse de las nuevas tecnologías para facilitar el seguimiento y análisis de los resultados obtenidos.

Esta evaluación le ayudará a conocer qué estrategias tienen más o menos éxito entre sus clientes y a analizar el por qué.