1.4.2. Tipo de Clientes
El Autosuficiente:
Creen conocer todas las respuestas, fans de las discusiones, tono sarcástico y agresivo, eternamente descontento.
No tomárselo como algo personal y dejar que hable, haciéndole preguntas.
Él Mismo dará la solución y cerrará la compra.
El Distraído:
Parecen ausentes, como si no supieran qué están haciendo allí.
El vendedor tiene que demostrar interés y curiosidad por aquello que necesita.
Actuar con rapidez y elaborar un único argumento.
El Reservado:
Persona impasible, muy desconfiada y tímida.
Ser amable, proponer distintas alternativas y repetir los argumentos bajo formas distintas.
Lo más conveniente es seguir su ritmo, no hay que presionarlo para que decida.
El Hablador:
No pone objeciones de ventas, suele ser alguien desinteresado que no quiere comprar.
En otros casos, más interesada en hablar de sí mismos que en comprar.
Hay que atenderlos con simpatía, pero sin distracción e intentando centrar el tema comercial para descubrir si comprará o no.
El Indeciso:
Incapaces de decidir por sí mismos.
Nunca debe dejarlo solo. Hay que apoyarlo, confirmar cada decisión por la que se vaya inclinando y no plantearle demasiadas alternativas.
Es recomendable ser muy rápido tanto en gestos, como en palabras.